Ideología y visión general
La Fundación DallGaïa destina el 20 % de sus ingresos a la adquisición y restauración de la flora y fauna de Gaia a su estado natural original. El 80 % restante constituye un fondo de apoyo para seres que trabajan por el bien común con bondad y plena conciencia del impacto de sus palabras, acciones e intenciones en las próximas siete generaciones de la humanidad.
Para garantizar la sostenibilidad de Gaia, los humanos no deberían explotar, utilizar y ocupar más del 20% del territorio de la Tierra.
La ideología que practicamos en los Santuarios Gaia es más respetuosa, ya que los humanos ocupamos solo el 12,5 % del territorio, dejando el 87,5 % restante prístino e intacto. Nuestra única acción es protectora y regenerativa, permitiendo que la flora y la fauna recuperen su lugar en equilibrio y armonía. Solo los desastres naturales, como los incendios, requieren nuestra intervención.
Nuestra principal fuente de ingresos proviene de donaciones de personas que apoyan nuestra causa y creen en un mundo mejor.
¡Cada día elegimos nuestro propio infierno o nuestro propio paraíso! Si no nos respetamos a nosotros mismos, no podemos respetar a los demás. Todo empieza con nosotros; todo lo que damos regresa a nosotros multiplicado por diez: es la ley de la naturaleza. Si damos malicia, recibiremos malicia; si damos ira, recibiremos ira; si calumniamos, sufriremos calumnia, y así sucesivamente.
La vida es un espejo que nos ayuda a evolucionar, pero los humanos hemos perdido de vista esto. Cuantas más frecuencias bajas recibimos, más las redistribuimos a nuestro alrededor, creando un círculo vicioso de regresión. Es hora de detener y revertir esta tendencia; cuando recibimos frecuencias bajas, es nuestro deber transmutarlas en vibraciones de alta frecuencia como el amor, la compasión, la aceptación, la bondad, el respeto, el apoyo mutuo, etc.
La vibración del nombre DallGaïa alude a nuestra conexión con la Madre Tierra, Gaia, nuestra relación diaria: Pachamama. Lo que le hacemos a ella, nos lo hacemos a nosotros mismos. Así que respetémosla como si fuera nuestra, amémosla tanto como merecemos ser amados, seamos amables con ella como lo somos con nosotros mismos, considerémosla como un templo, como el templo que es nuestro cuerpo dondeexperimentamos la materia.
La noción de posesión y control proviene de nuestro ego (intelecto versus esencia/alma). Aprendamos a ser conscientes de las intenciones y manifestaciones del ego, y así podremos sanar y crear un mundo benevolente, imbuido de amor, compasión, aceptación, respeto y ligereza.
Aún no es demasiado tarde para revertir la tendencia destructiva e involutiva causada por la programación, el adoctrinamiento, el ego y el dolor que caracterizan a los adultos de hoy. La salvación de la humanidad reside en la educación, en enseñar a las futuras generaciones, especialmente a los niños, a amarse y respetarse a sí mismos, y a ser fieles a sí mismos para transformar la conciencia colectiva actual, construida sobre los cimientos de la dualidad, la codicia, la envidia, la posesión, el miedo, la dominación y la división, en una conciencia colectiva de amor, aceptación, compasión, empoderamiento, respeto, apoyo mutuo y unidad.
Esta es la intención que transmite la creación de las diferentes ramas que conformarán el movimiento DallGaïa.
– Santuarios destinados a proteger la fauna y la flora de las actividades humanas, restringiendo el acceso a ellas únicamente para su contemplación.
– Los Centros de Enseñanza con el fin de formar a las futuras generaciones de acuerdo con su propia esencia.
– Los Centros de Cuidado tienen como objetivo desintoxicar (entre otras cosas: las redes sociales) y reprogramar a los seres humanos mediante técnicas de reprogramación neuronal, la reconexión con nuestro niño interior y las medicinas ancestrales.
– La editorial ofrecerá material y publicaciones puras e imparciales, sin control ni intención maliciosa.